El objetivo que persigue este Día es doble. De una parte, establecer una relación mutua entre profesionales y familias de la Fundación con nuestras familias y usuarios creando vínculos que nos permitan conocernos mejor. ¿Cómo?: pues con un programa lúdico que contuvo actividades de educación medioambiental, una merendola, juegos y regalos.
De todo esto hubo en aquella tarde que pasó volando. Nada más llegar y tras las palabras de saludo de los responsables de la Fundación y de Aspace-Rioja a los 130!!!!!! “excursionistas”, nos dirigimos hacia el pantano donde Almudena y Nicolás, guías medioambientales del Ayuntamiento de Logroño (que colaboró también con la actividad) nos hablaron del pantano, de sus características, flora y fauna. A continuación, ya de vuelta, la merienda organizada con mimo por los voluntarios de la Fundación, derivó en lo más parecido a una tarde de verano: corrillos informales, sandwichs, balones por encima de las cabezas, conversaciones morosas, y los peques y adultos tan campantes.
Y es que a veces lo más sencillo, es igual de placentero. El Día de la Diversidad reveló una vez más la importancia de propiciar contactos de este tipo que permiten entender, o al menos, ver con naturalidad realidades diferentes. Y nos brindó la oportunidad de poner caras y conversar con los voluntarios de la Fundación, a la que agradecemos su apoyo; el último, la adquisición a través del Proyecto Cauce de una wii fit plus para nuestros tratamientos. Granos que hacen granero.