(Dis) capacidades

23/07/2010
Una silla de ruedas vacía frente a una ventana

No hemos resistido la tentación de reproducir la carta que Anna López Riveros, de Sant Cugat del Vallès, remitió al Director del diario El País, y que fue publicada el pasado viernes, 23 de julio. No se puede decir mejor.

"A veces la construcción de los espacios hace que las personas tengan que lidiar con una dependencia sobrevenida cuando son perfectamente autónomas. Este es el caso de una chica que ayer intentó hacer un acto tan cotidiano como es sacar dinero de un cajero automático. Una cosa tan habitual como ésta puede ser un cara a cara con el lado más excluyente de la sociedad. Y todo por no cumplir con unos estándares mínimos de estatura, que alguien ha dicho que tiene que ser mínimos y estándares. Parece ser una relación causal: si no cumples estos estándares no puedes sacar dinero ni comprar un billete de metro. Entonces alguien tiene que hacerlo por ti. Y te vuelves dependiente involuntario e integras el mensaje de la diferencia de quien te excluye por ser como eres. La chica pidió ayuda para sacar dinero y perdón tres veces por las molestias. ¿Perdón por …? ¿Porque un cajero automático te discapacite? ¿Porque la ranura del cajero del banco no está a una altura para que pueda acceder todo el mundo? ¿Por no poder disfrutar de una ciudadanía plena?.

 
Me parece increíble que en pleno siglo XXI te hagan ser dependiente por la no integración de la diversidad en nuestro día a día. Que la gente tenga que pedir perdón porque no se le permita desarrollar actividades básicas de la vida cotidiana. No se piensa en la gente y para la gente. Menos demagogia igualitaria y más hechos."