Fue verles aparecer por el Pozo Cubillas y pensar que nada hay imposible. Llegaron por separado, jadeantes, sudorosos, pero contentos. Primero, Javier Pitillas y Gerardo Fernández (persona sordociega) en triciclo; después, Javier y su hijo Antonio (13 años, persona con parálisis cerebral) en bicicleta doble duet junto a Daniel Del Río, que cerraba la comitiva en su bicicleta de apoyo.
Allí les recibimos miembros de la Asociación con Manoli, nuestra Presidenta a la cabeza, con flores de regalo elaboradas en nuestro Centro y palabras de ánimo. Ya más descansados, bajo la sombra de los tilos, hubo sosiego y minutos para los comentarios acerca del Camino que iniciaron el domingo, 24, desde Roncesvalles, y que cumplia ayer su tercera etapa Estella- Logroño tras Roncesvalles-Pamplona y Pamplona-Estella. Los dos “Javieres”, portavoces, atendieron a los medios que, como La Rioja y Popular TV, se desplazaron para entrevistarlos y tras las fotos testimoniales en uno de los mejores enclaves de nuestra ciudad, enfilamos hacia el Hotel Husa Gran Vía, a cuyo Gerente Carlos López Melón agradecemos sinceramente su apoyo en cuantas propuestas le dirigimos desde Aspace, para descansar.
Como el Camino es el Camino, hubo pinchazos, rotura de cambios, así que la ducha y la comida fue corta, primero porque esperaba el taller mecánico y segundo, porque toda la comitiva (los cinco ciclistas y dos personas más del coche de apoyo) tenían cita con nuestra gente en la Casa Residencia para contarles esta experiencia.
Hablamos, preguntamos, sellamos su credencial en Aspace y en el Albergue, que está al lado. Fue una tarde corta pero muy aprovechada, que despedimos deseándoles lo mejor para el resto de la aventura, ésa que demuestra que no hay nada fuera de nuestro alcance y que revela como pocas la capacidad de superación del ser humano.