Atención Integral

La complejidad y especificidad de la parálisis cerebral exige un abordaje desde distintas disciplinas si lo que se pretende es ofrecer a cada individuo una atención integral, que dé respuesta a cualquier necesidad planteada a lo largo de su ciclo vital – primera infancia, etapa escolar y vida adulta - y que atañe a campos como el sanitario, educativo, asistencial, laboral o residencial entre otros.

El primer acercamiento que requiere una persona con parálisis cerebral o deficiencia afín es médico. Realizar un diagnóstico precoz en su primera infancia , resulta de vital importancia en un niño con parálisis cerebral ya que permite iniciar una serie de actuaciones dirigidas a potenciar unas capacidades de aprendizaje mermadas por las dificultades motoras que experimenta y evitar, así, un retraso en su evolución cognitiva, relacional, social, etc.
Por ello, este niño necesita una intervención temprana con estimulación, fisioterapia, tratamiento psicopedagógico…- para conseguir que se aproxime al proceso evolutivo normal de cualquier otro.

La familia juega un papel fundamental en esta etapa por lo que se debe trabajar con ella para conseguir la aceptación personal de la discapacidad de su hijo y facilitar una actitud positiva para él.

En cualquier edad: Atencion Integral

La etapa escolar comienza en las Escuelas Infantiles y finaliza entre los 18 y 21 años dependiendo de cada caso.
La escolarización del niño sólo será correcta si se produce en un centro con los recursos humanos y ayudas técnicas adecuadas.
En esta fase, el mundo del sujeto se amplía al establecer los primeros contactos fuera de su familia, su entorno clave hasta ese momento. De forma paralela comienza a participar plenamente en las actividades de ocio y tiempo libre que le permitirá seguir profundizando en sus relaciones sociales y en otras vías de enriquecimiento personal.

Finalizada la etapa escolar, la persona con parálisis cerebral afronta el paso a la vida adulta en la que su grado de realización y satisfacción personal estará directamente relacionado con dos niveles fundamentales: uno, individual, y otro, social.
Las necesidades se acentúan (formación, trabajo, vivienda, relaciones sociales, etc) y la persona adulta experimenta notables dificultades en su resolución. De ahí, que vayan surgiendo iniciativas en diferentes ámbitos entre los que destacan los proyectos residenciales – pisos tutelados, residencias-; formativos, desde los centros de días u ocupacionales de las diversas instituciones y asociaciones; o laborales, con la aparición de centros especiales de empleo o trabajo con apoyo.
Todas estas actuaciones favorecen sin ninguna duda la normalización e integración de las personas con parálisis cerebral y deficiencias afines por cuanto les hacen partícipes de estructuras sociales fundamentales, aumentan su círculo de amistades y les ofrecen nuevos medios de relación.